La preservación del devenir, 2017

Barro

Medidas variables

La preservación del devenir es un conjunto de 16 cubos de barro sin cocer que fui regando durante tres meses para mantener al propio material bajo sus propias características. Posteriormente, en busca de devolver al material a su procedencia de tierra y agua, terminé por distribuir dichas estructuras en el exterior, en una parcela de la facultad. Así pues, al exponer y «abandonar» la instalación con una disposición muy similar a una ciudad en ruinas, la formalización que se hizo previamente queda totalmente atrás por la erosión natural, dejando todavía hoy unos residuos de barro como rastros. Una descomposición orgánica que nos presenta nuevas formas que son fruto de experiencias visuales de —tal y como apostilla la crítica de arte Aurora Fernández—, un artista de creencia, como lo eran los artistas Povera de la época. Por ello, realizo ‘un arte esencialmente de la memoria; que busco las raíces antropológicas, que está plagado de fragmentos’, así como

 

juega con una experiencia vivida que puede retardarse cuanto quiera en el juego de evocaciones que le vayan suscitando las obras. Contrariamente a un imponerse monumental, todas las componentes significativas —textura, color, composición química, peso, densidad— entran en juego y piden cada una de ellas hablar desde su territorio.